
"Así el Principito domesticó al zorro.
Y cuando se acercó la hora de la partida:
-¡Ah!... -dijo el zorro-. Voy a llorar.
-Tuya es la culpa -dijo el principito-.
No deseaba hacerte mal pero quisiste que te domesticara..."
Y hoy no sé quien era el zorro y quien el Principito, lo que tengo claro es que me arrepiento de domesticarte o ser domesticada, te di mi amor y robaste mi alma.
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