Kublai:
No he emprendido viaje alguno a lugar físico conocido, sino que más bien he viajado al mundo de los sueños donde seres irreales me persiguen......
Todo comenzó una noche en donde mi compañera de viaje batallaba con seres de otras dimensiones y yo al escuchar su grito despavorido desperté de mi sueño placentero, cuando volvía a dormir sentí presencias no físicas pero reales a la vez, susurraron en mi oído una y otra vez, invoque mi escudo de protección, aquella dulce alma que siempre me acompaña. Allí desaparecieron las presencias, las creí desvanecidas para siempre pero de noche vuelven a mi susurrando mi nombre y frases que no puedo decifrar.
He llegado a pensar que no son presencias tan desconocidas sino que fantasmas de mis viajes, es más, el gran demonio de mi pasado viaje, ese, aquel de la ciudad de Hedora, aquel que me cautivó con su mirada.
Ese demonio se transforma, a veces en una dulce presencia que susurra palabras tan dulces como la miel que llegan a hipnotizar mi alma cansada de batallar y otras, trata de alejarse con entes confabulados para llevarme a parajes en donde deje de tener control sobre mis actos.
Espectro maligno que conjuga los verbos más dulces para seducir y embaucar, ente sombrío de mi pasado.
Kublai, posees tú una pócima, un conjuro para alejar mi demonio pues yo no logro erradicar a ese cruel espectro de mi pasado, a veces lo logro por algún tiempo y otras sin conciencia lo invoco y lo invito a mi mundo real.
Lo sé Kublai, soy yo quien debe conjurar el exorcismo de esa entidad de Hedora, soy yo quien debe erradicarlo de mi alma y mis recuerdos quitándole las fuerzas el vigor que le permiten subyugar mi ser errante.
Planifico mi nueva ruta, delineo los caminos a seguir en mi nueva empresa. Tengo claro el objetivo, voy en busca del ente que zigzaguea en mi vida, voy tras el rastro de lo que aún me atormenta. Entre mis ropajes oculto el puñal que me liberé, el conjuro que me exorcice de él.
Kublai, deséame suerte en mi empresa, que hoy parto para volver liberada de él.
No he emprendido viaje alguno a lugar físico conocido, sino que más bien he viajado al mundo de los sueños donde seres irreales me persiguen......
Todo comenzó una noche en donde mi compañera de viaje batallaba con seres de otras dimensiones y yo al escuchar su grito despavorido desperté de mi sueño placentero, cuando volvía a dormir sentí presencias no físicas pero reales a la vez, susurraron en mi oído una y otra vez, invoque mi escudo de protección, aquella dulce alma que siempre me acompaña. Allí desaparecieron las presencias, las creí desvanecidas para siempre pero de noche vuelven a mi susurrando mi nombre y frases que no puedo decifrar.
He llegado a pensar que no son presencias tan desconocidas sino que fantasmas de mis viajes, es más, el gran demonio de mi pasado viaje, ese, aquel de la ciudad de Hedora, aquel que me cautivó con su mirada.
Ese demonio se transforma, a veces en una dulce presencia que susurra palabras tan dulces como la miel que llegan a hipnotizar mi alma cansada de batallar y otras, trata de alejarse con entes confabulados para llevarme a parajes en donde deje de tener control sobre mis actos.
Espectro maligno que conjuga los verbos más dulces para seducir y embaucar, ente sombrío de mi pasado.
Kublai, posees tú una pócima, un conjuro para alejar mi demonio pues yo no logro erradicar a ese cruel espectro de mi pasado, a veces lo logro por algún tiempo y otras sin conciencia lo invoco y lo invito a mi mundo real.
Lo sé Kublai, soy yo quien debe conjurar el exorcismo de esa entidad de Hedora, soy yo quien debe erradicarlo de mi alma y mis recuerdos quitándole las fuerzas el vigor que le permiten subyugar mi ser errante.
Planifico mi nueva ruta, delineo los caminos a seguir en mi nueva empresa. Tengo claro el objetivo, voy en busca del ente que zigzaguea en mi vida, voy tras el rastro de lo que aún me atormenta. Entre mis ropajes oculto el puñal que me liberé, el conjuro que me exorcice de él.
Kublai, deséame suerte en mi empresa, que hoy parto para volver liberada de él.