
Confieso que he vivido,
confieso que desde que me planté en esta tierra he hecho todo o casi todo lo que he deseado
De pequeña un día escuche decir "mil años viviréis pero no dos mil"
¡Que diablos! esa simple y triste profecia bíblica condicionó mi vida.
Si, moriría a los 29 años, muy joven....
desde ese mismo instante comenzó mi vorágine por vivir y hacer lo que se me venía en gana,
beber como perrito de un plato mi bebida a la hora de almuerzo,
revolcarme en el barro en un día de lluvia,
trepar al techo del cuarto de atrás para simplemente contemplar el cielo,
colocarme pantalón bajo el jumper escolar,
cortame un mini moicano en mi adolescencia,
arrancarme a lugares impensables por mis padres,
beber, fumar, probar lo que se me ocurría,
viajar e incluso largarme a hacer patria en la Patagonia.
Invertir tiempo, ganas y emociones en relaciones que sabía no tenían futuro
y en aquella que si lo pudo tener no invertí nada, total moriría joven.
Ni la segunda vuelta que me dio la vida el 2004 fueron suficientes para darme cuenta que no había planes para irme de esta tierra.
Al contrario, seguí con la labilidad de mi existencia......
Y ahora, miro atrás y veo todo lo que hice y me doy cuenta que se me han agotado el stock de cosas que hacer en la vida que tenía pensadas que haría....
¿¿Y ahora que??
Me reinvento o simplemente dejo que siga pasando el tiempo sin planificar ni organizar.....
Demonios!!! dónde llega el sueño cumplido de infancia de ser feliz cuando grande.
SOY GRANDE...............
