domingo, 29 de marzo de 2009

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El calor no termina de irse y las hojas aún no comienzan a caer,
se resisten, se aferran a su árbol.

El árbol, grande imponente,
pero tan sensible a los vientos de otoño,
no siente,
solo se deja llevar y despojar de las hojas,
pero tiene muchas así que poco importa que caigan una a una.

La hoja, la última en caer,
¿Qué pensará?
seguramente se cree muy especial para su árbol,
ella cree ser la única que le da sombra y descanso.

Por eso se resiste y se aferra,
el viento soplará de todas formas y ella caerá.

Pasará algún tiempo y las hojas volverán,
nuevas, frescas.

Así me siento como esa hoja testaruda que desafía a la naturaleza,que se niega a caer de su árbol.

martes, 10 de marzo de 2009


Cuando la luna visito su ventana la última vez, le susurro palabras que ella no entendía.

Ella le miro extrañada, no lograba comprender esos murmullos.

Susurraba su despedida.....
ella volvería a espiarla como siempre lo hizo, pero ya no se pondría celosa.
Ya no compartían su hombre.

Su hombre, lejano, oscuro, marchito.... tomaba rumbos desconocidos.

Ella, la Luna, podría seguir sus caminos, de lejos como siempre observándolo, acompañándolo.

Ella, la mujer, ya no seguirá su ruta, cansada de acompañarlo dejo sus pies y su alma en el camino.
Es tiempo de que el caminante marche sólo por el rumbo que escogiera y que no comparte ni con la Luna, ni con ella, la que fuera su mujer.