
El calor no termina de irse y las hojas aún no comienzan a caer,
se resisten, se aferran a su árbol.
El árbol, grande imponente,
pero tan sensible a los vientos de otoño,
no siente,
solo se deja llevar y despojar de las hojas,
pero tiene muchas así que poco importa que caigan una a una.
La hoja, la última en caer,
¿Qué pensará?
seguramente se cree muy especial para su árbol,
ella cree ser la única que le da sombra y descanso.
Por eso se resiste y se aferra,
el viento soplará de todas formas y ella caerá.
Pasará algún tiempo y las hojas volverán,
nuevas, frescas.
se resisten, se aferran a su árbol.
El árbol, grande imponente,
pero tan sensible a los vientos de otoño,
no siente,
solo se deja llevar y despojar de las hojas,
pero tiene muchas así que poco importa que caigan una a una.
La hoja, la última en caer,
¿Qué pensará?
seguramente se cree muy especial para su árbol,
ella cree ser la única que le da sombra y descanso.
Por eso se resiste y se aferra,
el viento soplará de todas formas y ella caerá.
Pasará algún tiempo y las hojas volverán,
nuevas, frescas.
Así me siento como esa hoja testaruda que desafía a la naturaleza,que se niega a caer de su árbol.
