Esto de que las almas gemelas viajan en grupo
me complica la existencia,
Vidas reencarnadas a su lado y no estamos,
pero tengo algo así como el guía.
Algo así como Kublai Kan y yo Marco Polo,
siempre vuelvo a contar mis viajes.
me complica la existencia,
Vidas reencarnadas a su lado y no estamos,
pero tengo algo así como el guía.
Algo así como Kublai Kan y yo Marco Polo,
siempre vuelvo a contar mis viajes.
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Klublai, me enviaste en viaje por el mundo,
me enseñaste la gracia de vivir sin temer.
Hoy una vez más termino una ruta y aquí estoy,
esperando tu entrada al salón.
Vestido con los mismos ropajes de siempre,
algo más viejo, tu cabellera más escasa....
Eres tu, mi eterno confidente, mi eterno escucha.
¿Mi viaje?......
Recorrí parajes desolados, vacíos de esperanza,
lugares de altos murallones que escondían seres
espeluznantes, seres rencorosos,
malignos duendes disfrazados.
-¡Si duendes!-
De esos que se cuelan por las rendijas
de las ventanas del alma y la roen sin piedad.
Parajes con neblina espesa que apenas dejaba ver
la realidad, neblina mágica que pintaba lo que no era.
Aromas seductores y enajenantes...
por algún tiempo pensé y viví una mágica historia,
por fortuna su elixir fue momentáneo,
momentos casi eternos y
que casi cautivan mi alma vagabunda.
Pesadilla disfrazada de sueño que pensé duraría.
Kublai, la ciudad que conocí no tenía nombre,
solamente un especie de nombre cósmico que no
puedo pronunciar.
Y hacer el intento aterra mi alma desgarrada.
Kublai ¿porque sonríes a mi relato?
Es que acaso mi ruta la conocías.
Imaginas conocer las rutas por las que vagaré,
serías mi guía por vidas o
-¿mi compañero de viaje?-
Sea lo que seas,
siempre volveré a ti, a contar mi recorrido.
Kublai, desempolvare mis ropajes,
descansaré mi cuerpo cansado y mi alma
atormentada.
No tengo certeza de un nuevo viaje,
Klublai, me enviaste en viaje por el mundo,
me enseñaste la gracia de vivir sin temer.
Hoy una vez más termino una ruta y aquí estoy,
esperando tu entrada al salón.
Vestido con los mismos ropajes de siempre,
algo más viejo, tu cabellera más escasa....
Eres tu, mi eterno confidente, mi eterno escucha.
¿Mi viaje?......
Recorrí parajes desolados, vacíos de esperanza,
lugares de altos murallones que escondían seres
espeluznantes, seres rencorosos,
malignos duendes disfrazados.
-¡Si duendes!-
De esos que se cuelan por las rendijas
de las ventanas del alma y la roen sin piedad.
Parajes con neblina espesa que apenas dejaba ver
la realidad, neblina mágica que pintaba lo que no era.
Aromas seductores y enajenantes...
por algún tiempo pensé y viví una mágica historia,
por fortuna su elixir fue momentáneo,
momentos casi eternos y
que casi cautivan mi alma vagabunda.
Pesadilla disfrazada de sueño que pensé duraría.
Kublai, la ciudad que conocí no tenía nombre,
solamente un especie de nombre cósmico que no
puedo pronunciar.
Y hacer el intento aterra mi alma desgarrada.
Kublai ¿porque sonríes a mi relato?
Es que acaso mi ruta la conocías.
Imaginas conocer las rutas por las que vagaré,
serías mi guía por vidas o
-¿mi compañero de viaje?-
Sea lo que seas,
siempre volveré a ti, a contar mi recorrido.
Kublai, desempolvare mis ropajes,
descansaré mi cuerpo cansado y mi alma
atormentada.
No tengo certeza de un nuevo viaje,
