Nunca me sucedió eso de las crisis de la edad, nunca antes
me cuestioné la vida en profundidad, solo me dedique a vivirla lo mejor posible
después de mi estado de coma y mi persistente coqueteo con Osiris y sus
dominios.
Hoy cercana a un nuevo aniversario de nacimiento me surgen
todas las preguntas que jamás me realicé y que obvia y biológicamente para
algunas ya no hay respuestas y menos soluciones. He tratado de socializar mis angustias pero
esa estúpida barrera y bloqueo con mis emociones en ocasiones me hacen ser aún más bruta de lo que pensaba.
Familia, pareja, hijos… vida en general parece que nunca fueron temas. Siempre se me vio y me sentí como
una mujer resuelta y con las cosas medianamente claras, pero no!! Simplemente trate
de llevar mi vida por el camino que se iba dando y que yo iba escogiendo.
Al parecer el reflexionar
sobre los errores, los aciertos, los momentos de alegría y los de pena van
siendo la mejor opción de cómo enfrentar lo que se viene y comenzar a priorizar
los sueños que quedan, que por cierto
son bastantes y muy realizables.
Necesito detenerme y observar cada detalle sin ruidos ni apuros,
preciso centrar mi corazón en un ritmo pausado lograr percibir la bondad de
cada momento, de cada hecho.
Necesito encontrar un espacio de no agresión en donde
conectarme con mis emociones y el valor de mis vivencias más simples…… una
ducha tibia, un cuerpo perfumado, un rico sabor, un vaso con algo refrescante,
un aroma o una música revitalizante (mi música feliz); con estos lograré re-ciclarme.
Obtengo mi energía, mi conexión vital con la bondad de lo
simple …… puedo regenerarme en segundos pero necesito con urgencia encontrar
esos segundos conmigo.
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